Spot.us y el nuevo periodismo de investigación
Lo viene contando Álvaro Ortiz, desde septiembre, en su blog Furilo.com.
Se trata de Spot.us, un proyecto de una organización sin ánimo de lucro llamada Center for Media Change que pretende introducir un nuevo modelo de negocio rupturista en la industria del periodismo. Se puede ver la evolución de su desarrollo en el blog del proyecto.
Spot.us pretende intermediar en el mundo del periodismo de investigación mediante una plataforma web que permita a cualquier persona pagar por las noticias que quiere leer. Entiendo que el objetivo último es la democratización del control de los medios de información locales; ellos lo llaman “community funded reporting” (”reportajes financiados por la comunidad”).
El funcionamiento se plantea de la siguiente forma (ejemplo):
- Te interesaría leer una noticia sobre “el mercado ilegal de animales en la Comunidad de Madrid”. Y querrías conocer cómo funciona este negocio ilegal, qué ha hecho el ayuntamiento con las denuncias que han presentado los vecinos y las asociaciones protectoras, qué intereses se esconden detrás de esta actividad ilícita, etc, etc…
- Otros usuarios de tu comunidad acceden a Spot.us y votan (pujan con su dinero) por las noticias que desean ver editadas.
- La noticia que has incluido es seleccionada por la comunidad y pasa a ser producida por un periodista acreditado que investiga la situación y elabora un artículo. Este artículo es pulido por los editores de la noticia.
- Spot.us se encarga de publicar y distribuir el artículo en los medios locales para darle la mayor difusión posible. Estos medios pagan por la noticia posibilitando el retorno de la inversión (parcial o total) de las personas que pagaron por ver la noticia publicada.

Personalmente no me veo pagando por ver publicada ninguna noticia aunque entiendo que sí hay gente y organizaciones que puedan hacerlo; principalmente grupos de presión (u opinión) de cualquier tipo. En cualquier caso, me surgen muchas dudas respecto de la objetividad de las noticias. Es claro que la reputación de un medio es su valor más importante de cara al mercado y entiendo que mantener una línea editorial que salvaguarde la objetividad y la transparencia es complicado cuando esta línea la marca un grupo de lectores o un periodista investigador independiente.
También me cuesta identificar qué agentes (medios de comunicación) estarán dispuestos a pagar por las noticias ya producidas. Los medios tradicionales tienen sus propios equipos de investigación o sus propios proveedores de contenidos que, normalmente, suelen ser afines. Además, está la cuestión del nivel de calidad de lo producido; quién establece los niveles mínimos y quién valida el nivel de calidad finalmente alcanzado.
Las noticias que al final serán producidas serán las que más dinero recauden, dado que el voto está vinculado a la financiación levantada para la producción de la noticia; con lo que, ¿cómo evitar que al final sólo se produzcan las noticias propuestas por aquellos con mayor poder económico?, ¿dependerá del compromiso social de los periodistas el que se publiquen noticias que, pese a tener un claro interés para la comunidad, no levanten a penas financiación?, ¿o los perdiodistas independientes sucumbirán ante la noticia mejor remunerada?.
¿Podrán los votantes vetar a un periodista por sospechar de su objetividad o tendencia de opinión?, ¿podrán los votantes de una noticia solicitar que su noticia tenga una tendencia editorial determinada?…
Dejando a un lado las cuestiones puramente periodísticas, también me surjen dudas respecto de las formas de producción, distribución y consumo digital (vamos, el negocio en sí).
Dado que Internet permite formas muy variadas de formato (texto, podcast y radios online, vídeo…) y de distribución (plataformas de medios, perdiódicos tradicionales con edición online, periódicos puramente online, redes de blogs, etc), ¿es posible crear un modelo tan estándar y que encaje todo ésto?.
Otra duda que me surge es qué pasa con los votos (pagos) de la gente que ha propuesto una noticia que finalmente es descartada. Si muchas noticias no son financiadas “lo suficiente” quedarán sin ver la luz por lo que el modelo podría quedar a expensas de los grandes financiadores, desvirtuando la “democratización” de la iniciativa a la investigación periodística.
En definitiva, creo que se trata de un proyecto muy innovador y con potencial disruptivo aunque le veo muchas lagunas y riesgos. En cualquier caso, resulta muy interesante ver modelos de negocio alternativos e innovadores aplicados industrias sumidas en los típicos procesos de crisis identitaria derivados de la evolución de Internet; como creo que es el caso de los medios de información tradicionales.






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