Innovación: tiempo y temple
La innovación requiere tiempo:
Bill Buxton escribió, el pasado 2 de enero, un artículo en la revista online Business Week llamado The Long Nose en el que nos explica que la gran mayoría de las innovaciones son de bajo perfil y se llevan a cabo a lo largo de un amplio periodo de tiempo.
Según Buxton, las innovaciones más importantes, las más significativas, aquellas que perduran en el tiempo y que se convierten en estándares nunca ocurren de la noche a la mañana sino que son fruto de un proceso continuado.
Ya lo explicaba en 2005 cuando decía que “innovar” no es lo mismo que “inventar”. Innovar, más que inventar cosas nuevas es prospectar, analizar, profundizar, refinar y añadir valor. El tiempo que dedicamos a a generar nuevas ideas debe ser, al menos, el mismo que el que dedicamos al proceso innovador, a crear una cultura innovadora que alimente la creatividad y que dedique esfuerzos y tiempo en producir cosas realmente innovadoras.
Para explicarlo, Buxton se apoya en el timeline de la innovación del ratón:
- 1965: creado por William English y Doug Engelbar.

- 1968: copiado por el National Research Council of Canada para emplearlo en sistemas de música y animación.
- 1973: Xerox PARC lo adopta para usarlo como instrumento de creación gráfica para el ordenador ALTO.
- 1980: 3 Rivers Systems lanza su equipo PERQ-1 workstation.
- 1981: Xerox lo utiliza en su Star 8010 workstation.
- 1984: el primer Machintosh lo incorpora como perfiérico.
- 1995: Microsoft lanza el sistema operativo Windows95 y el ratón se convierte en una innovación empleada en todo el mundo (ubicua).
Una de las grandes cuestiones a resolver siempre en los procesos de innovación es la determinación del grado de madurez de una tecnología para su adopción por el mercado o la sociedad (y viceversa). Una tecnología que dentro de 10 años tendrá un gran impacto (como lo ha tenido el ratón), ahora tiene una inmadurez de 10 años.
Luego, el esfuerzo debe centrarse en profundizar, refinar y añadir valor.
La innovación requeiere templanza:
Al hilo de lo que, en estos momentos, está ocurriendo en los mercados financieros y en la economía en general, Burce Nussbaum escribe sobre los 10 errores más típicos que las compañías suelen cometer, en tiempos de recesión económica, y que suponen un perjuicio para la innovación:
- Echar a los empleados con talento.
- Recortar presupuestos de tecnología.
- Tratar de reducir el riesgo que supone innovar.
- Dejar de desarrollar nuevos productos.
- Los Consejos de Administración suelen sustituir a los directores generales que se orientan al crecimiento y al desarrollo por otros orientados a la reducción de costes.
- Reducir el proceso de internacionalización o dar la espalda a la globalización.
- Sustitución de las estrategias clave orientadas a la innovación.
- Sustituir la gestión basada en el valor por la gestión basada en métricas orientadas a la reducción de costes.
- Premiar las jerarquías sobre la colaboración.
- Atrincherarse frente al cambio.
Pienso que, en momentos de incertidumbre, las empresas deben tener el temple suficiente como para apostar por la innovación como principal linea estratégica de desarrollo a futuro; con tiempo para analizar, profundizar y añadir valor paso a paso.




Comentarios
[...] Dado que toda innovación requiere tiempo para ser adoptada por el mercado, por la sociedad; las empresas suelen dedicar tiempo y recursos en averiguar si el mercado está listo para recibir su producto o servicio; si es el momento adecuado para su lanzamiento, si hay madurez suficiente para su comercialización. [...]
[...] Parece que en tiempos de crisis económica el mensaje es recurrente: la innovación requiere tiempo y temple. [...]
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