servicios redundantes?
acabo de leer ésto en Logicola:
“Francamente, el interés de los blogs murió cuando se escribió el primer libro sobre el interés de los blogs, cuando los implantó el primer periódico, cuando celebramos la primera conferencia esponsorizada por la empresa con los mejores coolhunters, cuando Forrester Research los recomendó a mi empresa como la forma más sincera de fingir honestidad. Esperemos el primer “marketing research” sobre Twitter y mientras tanto divirtámonos. En 140 carácteres o menos.”
y lo escribe en referencia a los comentarios de un post de tecnorantes (Sobre Twitter: no lo acabo de ver).
y me parece, sencillamente, brillante.
puede que sea algo atrevido comparar el fenómeno twitter con el de los blogs pero, en cualquier caso, así nacen las cosas.
aunque, personalmente, no encuentro en twitter ninguna utilidad (lo veo como un “elemento disruptivo”) , creo que sólo el comportamiento de los usuarios nos dirá, con el tiempo, si es una herramienta útil o es simplemente una moda.
y, como usuario de twitter, chris heuer escribe en social media lo siguiente:
I have seen Twitter used to simply share a state of mind, which in an odd ways makes me feel more connected and less alone, even when there are no physical ears upon which my feelings land in my immediate surroundings. It can also be used for quick reviews, promoting something/someone and publishing just about anything else. I could even see where a TagSpace could hold all of a given community’s insights on a given issue or topic, where it could spark a conversation, be included in a Wiki, or even be used as a polling mechanism.
son los propios usuarios los que siempre ponen las cosas en su sitio.
no obstante, tengo la sensación de que cuanto mayor es el número de usuarios del software social existente en internet, mayor es el número de herramientas de promoción del mismo, y mayor es el número de probabilidades de que una idea (o servicio) absurda (o no) se convierta en una moda que arrastre masas. la gente podría encontrarle el valor en el mero hecho de participar en dicha moda, o en cualquier otra utilidad posible. sobre todo si uno tiene en cuenta el rollo ese del “valor percibido”.
otra cosa será cómo poner en valor esa moda-servicio-aplicación para poder monetizarla… pero bueno, esa es otra historia.




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